Para algunas personas es importante conocer cuál es su misión de vida, o lo que es lo mismo, qué han venido a realizar desde que nacen hasta su muerte.   

La misión del Alma

¿Quién soy?, ¿qué camino debo seguir para ser yo mismo?, ¿por qué se repiten determinados patrones o hechos en mi vida?, siento que me falta algo, me siento perdido y se qué debo hacer algo, pero ¿qué? Muchos de los sucesos que vivimos y que marcan nuestra vida, están relacionados con la misión de vida o de alma.

Conocer cuál es el propósito de la vida, ayuda a entender los sucesos y acontecimientos por los que pasamos, esos por qués a los que tantas vueltas damos en la cabeza. Ayuda a dirigir y encauzar nuestros pasos en la vida de manera más consciente; ayuda a no tener que “repetir curso”, o lo que es lo mismo, al volver a reencarnar, haber realizado lo que vine a hacer, a trabajar, a experimentar, a aprender y así, evitar el tener que volver a pasar por las mismas pruebas o situaciones que quedaron inconclusas.

Cada persona tiene una misión en la vida. No hay mejores, ni peores. Existe un denominador común para todas ellas: el aprendizaje y la evolución en el proceso de seres de luz que somos.

Cada alma, cada ser, elige vivir las experiencias que mejor se adecuan y necesita para poder lograr su misión. La familia, las amistades, la pareja, las enemistades, las no relaciones, el aislarse o relacionarse o no con los demás, la sucesión de retos y obstáculos que se presentan a lo largo de la vida y que hay que superar o no… todo ello, también forma parte de la misión de la vida aunque en la mayoría de las ocasiones no seamos conscientes de ello.

Hay muchos tipos de misión de vida, entre ellos podemos encontrar el conectar con la sabiduría que se encuentra en nuestra alma; aprender a convivir con las emociones y sentimientos ya sea desde el equilibrio o desde los extremos; aprender a gestionar y convivir con el dolor o la alegría, con el amor o el desamor, con la pérdida, el abandono, con el servicio a los demás, la entrega, el descanso…

No es sencillo descubrir cuál es nuestra misión, a veces este proceso puede llevar toda la vida. Debemos permanecer atentos, observar qué sentimos, qué nos hace vibrar, de qué manera nos sentimos plenos y dichosos, felices.

Es ocasiones podemos creer que nuestra misión de vida es una, y con el paso del tiempo, vamos descubriendo que no es así. Esta situación puede generar crisis, etapas de bloqueo, sentir que no encajamos y que estamos fuera de lugar, que no somos entendidos y que no comprendemos cómo está el mundo que nos rodea. Aunque son momentos que podemos vivir con tensión y desasosiego, tienden a pasar a medida que vamos comprendiendo y aceptando que pasamos por diferentes procesos. Es importante permanecer atentos a las señales de la vida ya que ésta se irá encargando de ponernos en el camino correcto.

Existen varias técnicas y herramientas para ayudarnos a descubrir cuál es nuestra misión de vida y de alma. El Registro Akáshico conecta con tu yo, con tus guías y te orienta a través de respuestas concretas en momentos determinantes de la vida.

Te invito a que te escuches, a que dirijas la mirada hacia dentro, que observes qué sientes, qué te hace vibrar, que te llena plenamente. Todas ellas son pistas importantes para descubrir cuál es tu misión de vida y de alma.

 

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